Fiesta declarada de interés turístico
 
Para los vecinos de Vilaboa, sobre todo de las parroquias de Cobres,
el Carnaval es vivido de un modo muy especial ya que se desenvuelve
en estas fechas una fiesta de gran tradición. Por lo que, todo
el mundo quiere ser artífice, un año más, de tan arraigada celebración, celebrándose con
la felicidad e ilusión que merece para el goce de todos; visitantes habituales de os pueblos limítrofes
y turistas esporádicos.
El tradicional “Antroido Dos Cobres”, según escritos de
la época, se remonta a principios del sigllo XVIII
y debe su actual vigencia a la tradición oral que fue transmitiendo
el interés y participación en la fiesta de generación a
generación . Esta herencia cultural pasada de padres a hijos, de
abuelos a nietos logró mantener viva y presente una celebración colectiva sorprendente
y particular, tal y como es el de “Cobres”.

Hoy en día, este Carnaval
es uno de los más llamativos, vistosos y atractivos de los que se desenvuelven
en Galicia. Su singularidad procede tanto del mantenimiento de una tradición única, como de ser testigo de un tiempo pasado,
el colorido de la indumentaria empleada, el desarrollo de originales actividades
así como la alta participación e implicación de los asistentes son, de algún
modo, integrados en la celebración.
Durante
los días que se celebra el carnaval, de sábado a martes, desde
las diez de la mañana hasta que se pone o sol, las “Madamas”
y “Galáns” recorren distintos lugares de
las parroquias de Santa Cristina y San Adrián. Acompañados por una charanga (gaiteros), que
al son de la música regalan con sus bailes a los presentes allí por
donde van. Con los bailes, la música (jotas, "muiñeiras",
"o agarradiño") y la popular "Danza dos Cobres"
–propia de la zona- llevan la fiesta de puerta en puerta a todos los
vecinos, especialmente a aquellos que por algún motivo (convalecencia, indisposición, etc) non pueden asistir
a los tradicionales actos de celebración del Carnaval; incluso, una Madama acompañada por
el Galán, entra en la casa haciendo emerger el recuerdo de los tiempos de
juventud.
En compensa por
el reparto de felicidad perciben un donativo por hacer posible esta
realidad un año más. La recepción de un buen regalo o donativo importante
es celebrada con una tirada de cohetes (según la cuantía
de tirarán más o menos cohetes) que reconocen el esfuerzo económico de ese domicilio
y, a la vez, pretende predisponer a los vecinos de las casas próximas a colaborar con
el Carnaval. Estas sesiones se cierran con una actuación
bajo la carpa ubicada en Riomaior, donde se celebran la mayor parte de
las actividades.
Actualmente, esta celebración
es posible gracias a la labor de la Asociación Cultural Cobres que durante
el año, y con mayor intensidad los meses próximos a esta
fecha, preparan las vestimentas y bailes de las Madamas y Galáns.
Junto con la colaboración y apoyo del Ayuntamiento de Vilaboa, otras
instituciones como la Diputación Provincial de Pontevedra... y la participación de todos los
vecinos y visitantes que se suman, cada año, a la
celebración del Carnaval.
El de Cobres es un carnaval que se diferencia de otros por tener unas características especiales en función de:
- Antigüedad:
es posible que venga de alguna costumbre gremial cuando en los siglos XV
y XVI estaban en el máximo esplendor en Galicia.
- Vestimenta: tanto por el colorido y resultado estético como por los nombres que se les
da a sus componentes.
- Compromiso: el sentido de la responsabilidad que consiguen
los habitantes de as parroquias de Cobres con la celebración tiene como efecto directo
la implicación de todos los vecinos independientemente de
edad, profesión, ideología, etc.
- Carácter: su estilo lúdico folclórico
le da un colorido y una personalidad diferente a todos los carnavales de
la Comunidad Gallega consiguiendo una señal de personalidad de los
vecinos de las parroquias de San Adrián y Santa Cristina de Cobres del
Ayuntamiento de Vilaboa.
- Naturaleza: los diferentes aspectos que engloban esta celebración
nos llevan a hablar de un acto que va más allá del carnaval al
convertirse en una auténtica fiesta lúdico-artístico-tradicional.
- Continuidad: existe un continuo a lo largo del año con un punto de inflexión durante
la celebración del carnaval. Al final de la fiesta comienzan
los preparativos para el próximo Carnaval... se puede decir que
finaliza un, y a mismo tiempo que se tiene presente, ya se comienza
a pensar en el siguiente. |